Descubriendo a Federico García Lorca

Doy gracias a la misma vida y el conjunto de circunstancias que me ha brindado para empezar a conocer en profundidad al que yo creía creía conocer: Federico García Lorca. Un maravilloso ser, al cual me gustaría tener delante y agradecerle también varias cosas:
  • En primer lugar, querer volver a los clásicos por voluntad propia. Lejos de la imposición social para estar dentro de un sistema. Descubriendo en ellos, y tomando interés por esos escritos que son fuente de casi todo lo moderno. Descubriendo cosas tan interesantes como las Virtudes Cardinales, viendo que el mundo ha perdido el Norte, en parte por haberlas perdido debido a no entenderlas, habiendo sido manipuladas por los hombres para su propia conveniencia. 
  • Le doy gracias por haber escrito tantas cosas bellas, tan profundas. Esas cosas sólo las puedes apreciar con el corazón y cuando desde la humildad las lees, las empiezas a entender.
  • Por mirar al mundo desde la esencia humana. Por encima de las etiquetas que necesitamos para entendernos, catalogarnos. Somos personas antes que creyentes o ateos, izquierdas o derechas, homosexuales o heterosexuales.
  • Por haber escrito La Casa de Bernarda Alba, para adentrarme en un mundo laberíntico y jeroglífico de palabras. En el que, en cada recodo voy descubriendo misterios humanos, filosófico. A la vuelta de cada palabra, de cada personaje, de cada frase, de cada idea, hay un nuevo jardín. Con la gran maestría de sin juzgar, encender una luz en el interior de la cabeza, del corazón y de la esencia humana.

Nietzsche y la expresión de la Danza

Aquí os dejo una gran lectura de Nietzsche y la expresión de la Danza, en la que veo la descripción de un arte que me apasiona. Y pienso, ¿Cómo es posible que Nietzche describiese al Flamenco sin conocerlo? La Danza Clásica nos eleva al exterior, al mundo, pero el Flamenco nos eleva al interior.

Por ello, siempre ví el apoyo del Flamenco en la casa de Bernarda Alba, para entender o quizá perdernos más en el laberinto en el que sólo el mismo, Federico García Lorca sabía dónde nos quería llevar, o ¿quizá él tampoco?. Nietzsche y la expresión vital de la Danza.